La librería Nómade Liquén

El 16 de diciembre, la mediadora Catalina Iribarra, el monitor Camilo Olivares y un grupo de espectadores/as se reunieron al aire libre con Francisco y Eder, gestores de la Librería nómade Liquén.

La librería, según cuentan los cultores, no lleva mucho tiempo funcionando. Sin embargo, su enfoque les ha atraído varios lectores por la línea editorial que llevan: flora y fauna, historia mapuche, feminismo, medioambiente, etc.

La mediación se desarrolló como un conversatorio gestionado por Catalina Iribarra, acompañados de una amplia muestra de libros traídos por Eder y Francisco. Mientras los/las asistentes hojeaban los ejemplares, los cultores explicaban su proyecto. 

Más que vender, cuentan, la idea de la librería nómade es proyectar diálogos y reflexiones asociadas a las temáticas que abordan. “Traen muchos libros para niños, por lo mismo,” explica Catalina, “les interesa mucho acercar a los más pequeños a la lectura y el pensamiento crítico.” Ambos cultores tuvieron además la oportunidad de presentarse personalmente:

Eder es payador. Tiene trayectoria levantando encuentros de paya en su territorio. Compartió con el grupo el arte de la paya, el cómo se construye, su lógica, muestras y ejercicios para payar. También compartió libros de uno de sus maestros en este arte.

Francisco, por otro lado, es un ávido lector y a través del proyecto de la librería nómade canaliza este interés y lo lleva a las comunidades. Compartió con el grupo varios de sus libros y obras favoritas, expuestas en su muestra.

Eder y Francisco coinciden en la mala fama de la lectura a través de las generaciones, y explican que en el sistema educativo la lectura no se presenta adecuadamente. “A la mayoría de los niños no les gusta leer, pero solo porque no alcanzan a llegar a su tipo de libro o género. Los colegios, por otra parte, nos cierran esa oportunidad, haciendo de la lectura algo mecánico, aburrido, obligado y tedioso,” explican, “El libro es un arma positiva. Nos permite conocer, activar reflexiones críticas, cuestionar lo que se nos dice desde el mutuo aprendizaje.” Catalina también explica, por su parte, que “en Pucón no hay espacios de encuentro para crear o generar redes con aquellos que viven lejos de aquí, aquellos que no están en el centro mismo de Pucón. Sin embargo, la librería nómade, en esta búsqueda de relación y buen vivir, quiere aportar con esto.”